Petra Collins empezó a fotografiar a sus amigas adolescentes en Toronto cuando ella misma era apenas mayor que sus sujetos, documentando una experiencia de girlhood —cuerpos cambiantes, vello corporal, sangre menstrual, inseguridad y belleza coexistiendo— que la fotografía mainstream sistemáticamente evitaba o estetizaba hasta volverla irreconocible.
La incomodidad como honestidad
Las primeras fotografías de Collins generaron controversia precisamente por su negativa a estetizar la incomodidad de la adolescencia femenina: mostraba vello corporal sin depilar, piel con acné, cuerpos en proceso de cambio sin la pulcritud que la fotografía de moda convencional exigía.
"Collins no fotografiaba para hacer que la adolescencia femenina se viera bonita. Fotografiaba para mostrarla tal como se siente vivirla, lo cual a veces es incómodo, confuso y genuinamente extraño."
La controversia de Instagram
Una de sus fotografías más famosas —una mujer con vello pubiano visible bajo ropa interior— fue eliminada por Instagram en 2013, generando un debate público sobre la censura selectiva que la plataforma aplicaba a cuerpos femeninos reales mientras toleraba imágenes hipersexualizadas más convencionales.
La influencia en la fotografía contemporánea
El trabajo de Collins influyó directamente en una generación posterior de fotógrafas que abandonaron la estetización pulida del cuerpo femenino joven a favor de una honestidad más cruda, contribuyendo a cambios graduales en cómo las marcas de moda y belleza representan a mujeres jóvenes.

