Después de varios años de microtendencias estéticas sucesivas —cottagecore, dark academia, soft girl, clean girl, cada una con su propio vocabulario visual coherente— una parte significativa de usuarios de Internet desarrolló algo parecido a fatiga estética: cansancio genuino de la idea misma de adoptar una identidad visual categorizable.
La estética como trabajo emocional
Mantener una estética coherente requiere esfuerzo constante: elegir contenido, ropa y referencias que encajen con la categoría elegida, mientras se evita activamente cualquier cosa que rompa esa coherencia. Para muchas personas, ese esfuerzo eventualmente se volvió agotador en lugar de placentero.
"La fatiga estética no es rechazo de la belleza o el gusto personal. Es rechazo específico de la presión de categorizar tu identidad visual en una etiqueta reconocible y consistente."
Corecore como síntoma del agotamiento
El formato corecore —que rechaza explícitamente la coherencia visual a favor del collage fragmentado y contradictorio— puede leerse como síntoma directo de esta fatiga: una reacción contra años de presión por mantener identidades visuales pulidas y categorizables.
Lo que viene después
Algunos analistas culturales sugieren que el período post-fatiga estética podría producir una fragmentación mayor: en lugar de macro-tendencias compartidas, gustos más individuales y menos preocupados por encajar en categorías reconocibles colectivamente, lo que representaría un cambio significativo respecto a la lógica de tendencias que ha dominado Internet durante más de una década.

