Abril, con sus lluvias intermitentes y su clima indeciso, produjo un mes de escucha igualmente contemplativo: música que acompañaba bien tanto los días grises como los breves momentos de sol inesperado entre nubes.
El descubrimiento del mes
Un álbum de folk lento que se convirtió en compañía constante durante todo el mes, con la cualidad específica de sonar diferente —pero siempre apropiado— según el clima cambiante de cada día.
"Abril enseña algo sobre la música: ciertos álbumes tienen la flexibilidad emocional de adaptarse a climas cambiantes, sonando melancólicos en días grises y esperanzadores en días de sol breve."
El jazz contemplativo de las tardes lluviosas
Las tardes de lluvia específicamente trajeron de vuelta jazz contemplativo, piano y saxofón suave que complementaba perfectamente el sonido de la lluvia contra la ventana.
El cierre del mes
Hacia finales de abril, con los primeros días genuinamente cálidos apareciendo, la música empezó a anticipar el verano que se acercaba, con energía gradualmente ascendente preparando la transición hacia mayo.

